viernes, 29 de julio de 2011

A donde llegan los que llegan?

Yo me movía normal, como siempre, con mi paso de ameba y avanzaba mirando a un lado, al otro. Y una fuerza incontenible surgía dentro mío queriendo salir hacia afuera, de pronto abandonaba mi postura normal y caminaba como un flamenco, y me divertía con ese andar ridículo y elegante a la vez, y me reía hasta que un antiguo temor me invadió y continué caminando normal, con mi paso de ameba. Tal fue el temor a que otro me viera que quede entumecida recostada a un lado. Y paso otro por allí, y no advirtió que yo veía como dejaba su andar de ameba y daba rienda a su pulsión intima que le hacía cambiar de formas, y este imitaba el andar de un león y reía y gemía a la vez. Y en un momento se asusto y volvió a caminar como ameba, y se fue por donde vino, mirando a un lado, al otro. 
Ya no me movía normal, como siempre, mi andar de ameba era un sentir viejo, y seguía yo arrastrándome. Y volvió ese impulso salvaje, rebelde, antiguo, y me deje llevar, y mis piernas se elevaron formando tijeras, cortando el aire. Y de pronto mis piernas quisieron saltar como las ranas, pero al tiempo el miedo me devolvió mi andar de ameba, pero aquella pulsión natural se apodero de mis movimientos y camine como flamenco y me reí de mi andar y de mis pensamientos bravos. Y ya era yo otra cosa en otro espacio, y la libertad era mía como es la libertad de sí misma. Y tan abstraída estaba que no note que otro me observaba con espanto, y me increpó, y me sentencio, y yo lloraba y pedía disculpas, hacia todo tipo de promesas para evitar la sanción, y el otro me extorsionó, yo pague el impuesto entonces me dejo ir.
Escondida, triste y aun temblando descubrí con sorpresa que el otro miraba a su alrededor y comprobando que estaba solo se erguía y comenzaba a imitar mi andar de flamenco, después volvía a su posición normal de ameba, y tímidamente estiraba las piernas para imitar a mi flamenco pero tenía más temor que ganas así que seguía caminando normal como ameba.